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EDICION: # 28 |
AÑO : 2005 |
MES : 3 |
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Segregación Demográfica
No hay ola que el dinero pueda comprar
NO dejes que la plata compre tu dinero. Compra tu tiempo con olas!!! Ese es mi dicho… quién es el más rico al final?
a) El que surfeó alrededor del mundo toda su vida y murió saludable y feliz a los noventa y cinco, o
b) el que se queda en la oficina toda su vida para después surfear a los 50 y murió a los 60 de ataque al corazón?
Llega un punto en la vida en la cual tenemos que decir cuales son las ambiciones que de verdad tenemos en nuestra corta vida. Hay gente que ambiciones mansiones y Ferraris, algo así como “Hollywood Fame”, hay otros que desean encontrar curas para enfermedades, hay otras que desean planear guerras y hay otros que desean surfear. Qué tiene eso de malo? ¡Bueno, es fue lo que me pasó a mí, he viajado por todo el mundo en busca de fama o fortuna, pensando que otras economías iban a calmar mi sed por dinero y lo único que hice en realidad fue surfear y ni un centavo ahorré! Hasta cierto punto sí, me calmé por un tiempo, pero el agua fría donde residen las grandes economías del mundo, me castigaba como si fuera el Karma azotándome y diciéndome ¡”eso te pasa por haberte ido de casa!”
Me di cuenta no hay ola que el dinero pueda adquirir, me di cuenta que el agua calientita y el buen surf con tus amigos de escuela, es literalmente invalorable. Es un “omen”, es algo que no puedes comprar. Hay gente que no puede estar sin eso por más de dos años y hay otros que lo abandonan para siempre por el hecho de hacer plata. Como dice Rubén Blades en su canción: “Hazme la maleta que me voy”, me voy de California donde he vivido los últimos dos años. Cali está petada de olas buenas, pero las bajas temperaturas me han hecho extrañar mi agua caliente bien a menudos últimamente.
Hasta que tomé la decisión: que definitivamente tenía que irme de vuelta al agua caliente, así que me voy de California, la tierra de la fama y la fortuna donde sí haces chavos, pero los chavos no lo son todo, para mí hay cosas que no puedo dejar pasar en la vida. ¡Todas las noches que paso aquí en California pienso en ese momento hay un surfo quiero ser yo también, y dejo el trabajo y la buena plata de California, porque ya no aguanto el agua fría!, me voy para Puerto Escondido, donde calmaré esta sed de olas que me está matando.
Hay cosas en la vida que pierden importancia cuando se trata de la salud espiritual como también corporal. Lo veo así: si no tienes salud espiritual no puedes tener salud corporal, primero, el espíritu y, después, el cuerpo sigue. SI el espíritu me pide olas calientes, tubos todo el día y hablar en español, eso es lo que me pide y se lo tengo que dar, de otra manera me pudro en plata y la pasión muere por la ambición y comodidades de ejemplos importados que no son la solución.
Mientras, los dos estén contentos, la vida es dulce como la caña. Surfea hasta que el corazón te diga que no, hasta que el alma se rinda de satisfacción. Surfea hasta que el cuerpo te abandone. Así lo veo yo. Dejo la plata y voy en busca de olas.
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