Weslin “Campbell” Cardoza joven nicaragüense local de Mal País falleció ahogado en olas que a primera vista no representaban ningún peligro, por lo menos por su tamaño.
El pasado viernes 28 de octubre se dio un inesperado hecho en las aguas de Playa Carmen.
Weslin “Campbell” Cardoza, joven nicaragüense local de la playa, falleció ahogado en olas que a primera vista no representaban ningún peligro por lo menos por su tamaño.
En un hecho latente y previsible en el país, debido al crecimiento del deporte tanto nivel nacional que a nivel turístico, se unieron circunstancia inevitables que lastimosamente el joven local y un principiante extranjero fueron las víctimas.
Las dos son víctimas porque en ningún momento fue une hecho premeditado y que tanto la familia que el principiante deberán cargar con esa amargada situación y circunstancia de por vida.
Al inicio fue la pasión por el deporte entre un prometedor joven en la disciplina y un turista quien decidió viajar a nuestro país por cumplir un sueño dentro del cual fue aprender a surfear.
Como siempre es en ese tipo de situación la mala suerte le tocó a ambas parte, que lo quiere o no algunos, y es imposible sentar responsabilidad a ninguno.
De un lado un experimentado surfo quien decide surfear sin leash, una herramienta básica indispensable por la seguridad de todos en el agua que además pudiera haberle salvado la vida por la sencilla razón que a ver la tabla flotando y aunque él inconsciente hubiera podido ser salvado a tiempo. Y por otro lado una principiante sin ninguna supervisión permitida de andar libremente sin tener el mínimo conocimiento básico de las reglas de seguridad, llevaron a esa terrible y dramático accidente.
Es urgente que no vuelve a pasar en el país y dando la situación, el orden y la ley deben imponerse. Efectivamente existe decenas de playas que tienen las mismas situaciones y ahora no hay excusas.
Si bien se hacen millonadas en vender clases de surf, en licencias de la ISA para formar a profesores, ya deber haber un nuevo paso dado por las autoridades involucradas para regir el deporte que todos amamos. En ese caso, las municipalidades, la Federación de surf y el Instituto de Turismo entre otros.
Es importante e urgente:
– definir playas y zona de escuela: no puedes ser que uno aprende en medio de surfos experimentado cuando se sabe que hay lugares más aptos que otros.
– responsabilizar a los que alquilan tablas sin preocuparse si los aprendices conocen las 10 reglas básicas antes de entrar en el agua.
– obligar y exigir a los principiantes, surf shop que alquilan tablas y como a las escuelas de surf actuar bajo reglas impuestas como por ejemplo un seguro, un certificado otorgado por la Federación y una patente de la Municipalidad que incluye normas a respetar y no solamente un cobro al empresario.
– Nose guard, leash y softboards son otras herramientas indispensables para la práctica del surf.
Es definitivamente un trabajo de titán que les espera a los involucrados pero es indispensable. Hay que actuar antes que los padres de familia prohíben a sus hijos surfear porque es muy peligroso o porque los turistas deciden ir aprender en otro país donde las playas están más seguras.