Ellos son tipos comunes, padres de familia y maridos ejemplares, pero con una cosa en común: la pasión por el surf.
Todos los años ellos se reúnen para realizar una pausa en sus rutinas y hacer el tan esperado surftrip. Entre iguanas, Imperiales frías y toda la vibra pura vida, el destino escogido para la sexta edición del surftrip fue Costa Rica.
Tercer día
Como es el pico más consistente de la región de Malpaís, decidimos hacer otra parada en Santa Teresa antes de seguir con el viaje al norte. Después de un desayuno reforzado salimos con la expectativa de encontrar aquello que todos estaban buscando, un mar clásico.
Sabíamos que la marea había bajado un poco, y que la expectativa era encontrar olas de 3 pies. Pero al llegar al pico, fue imposible esconder la sonrisa en la cara de todos cuando nos topamos con un mar en calma y olas perfectas ¡Diversión garantizada!
Después de casi tres horas en el agua, volvimos al hotel a empacar las maletas y partimos al norte, hacia la región de Tamarindo.
Llegamos al hotel a la caída de la tarde, dejamos nuestras cosas en los cuartos y fuimos al pueblo de Tamarindo a dar una vuelta, tomar una cerveza y comer algo. Es lugar es genial, tiene diversos bares, restaurante y tiendas. Fue difícil escoger en cuál entrar. Solo queríamos un lugar agradable para sentarnos e intercambiar ideas sobre las olas que habíamos surfeado ese día.
Escogimos un bar que servía comida mexicana y quedaba dentro de un hostel. Tenía mesa de pool, ping pong y gente de todo el mundo. ¡Sin duda escogimos bien! Sin contar que la comida estuvo increíble. Y así terminamos nuestro día, entre burritos, quesadillas, cervezas y buenas historias.
Cuarto día
EL jueves, ya en Tamarindo nos levantamos temprano y fuimos directo a playa Negra. Point break alucinante, de olas grandes. El único problema…¡la multitud! Llegamos a la playa a las 6h, la marea estaba seca y ya había 30 tipos en el agua en un lugar donde la ola rompe en un único punto, y para agravar más la situación llegamos con más de 8 personas para aumentar aun más la disputa por las olas.
Con la marea seca, el pico es poco profundo y con muchas piedras expuestas, mas el lugar donde rompe la ola está bien definido. Por la mañana las olas tenían casi 4 pies y cerca de la hora de almuerzo la marea fue subiendo y ya se veían algunos sets de olas que llegaban de 5 a 6 pies.
A pesar de la multitud, todos consiguieron buenas olas. Almorzamos en el restaurante del hotel de playa Negra y decidimos hacer una segunda sesión en Avellanas con la esperanza que pudiéramos surfear con menos gente en el agua, al final nuestro grupo ya era una multitud.
De ese pico llamaba la atención el acceso a la playa. Dejamos el carro en el hotel Las Olas y para llegar a la playa teníamos que caminar por una pasarela de madera que fue construida sobre una especie de manglar, con varios árboles secos y retorcidos, un escenario que recordaba más a una película de Tim Burton.
Llegamos a la playa y de hecho no había nadie en el agua, surfearíamos solos, pero por otro lado las olas eran menores. 3 pies en un set perfecto, sin viento y solo nosotros. No fue tan malo y todo el mundo se divirtió.
Quinto día
El viernes tomamos café en el hotel y fuimos nuevamente a playa Negra donde nos quedamos hasta la hora de almuerzo. Descansamos hasta que Rodrigo Miranda, nuestro guía local y fotógrafo del trip, dijo que nos llevaría a un point secreto allí cerca.
El pico era de una ola más completa, era de 3 a 4 pies, pero sopló un viento fuerte y dejó el mar más balanceado. Pero como dice Flavio: “estamos en Costa Rica, la semana que viene usted estará en la oficina trabajando y se va a arrepentir de no haber entrado. Mejor surfear en un mar no tan bueno que no surfear”. Y entonces el grupo se arriesgó. Surfeamos dos horas y después volvimos al hotel exhaustos.
En la noche todavía teníamos que decidir cuál sería el destino final de nuestro viaje, pues con open voucher estábamos sujetos a disponibilidad de hoteles que por lo general se llenan los fines de semana. La duda era si nos quedarçiamos en Tamarindo o seguiríamos hacia la región de Hermosa. Las opiniones estaban bien divididas, pero al final la mayoría decidió que sería mejor seguir hacia el sur.
Sexto día
Nuestro paso por el norte aún no había acabado. Hoy (sábado) decidimos ir hasta Marbela, un pico que queda a una hora de distancia del hotel. Un beach break alucinante con olas tubulares y rápidas. La marea estaba baja, 2-3 pies con buena formación y off shore. No nos pudimos quedar mucho tiempo, pues todavía teníamos que volver al hotel para hacer el check out y coger nuestras cosas. Surfeamos por 2 horas, pero fue suficiente para sacar buenas fotos.
Empacamos nuestras cosas, almorzamos en el hotel y nos pusimos en camino. Luego de 4 horas de viaje llegamos a disfrutar de una puesta de sol en Hermosa y dar por terminado un inolvidable surf trip a Costa Rica lleno de buenas olas y alegrías.
Por Felipe Toledo
Traducido del portugués por Ariel Fonseca