Una vez terminada su labor en la Federación Francesa de Surf, Patrick Flores se puso otro objetivo, volver a su país natal, donde vivió, aprendió a surfear y crió a su hijo Jeremy, para aportar su granito de arena a una causa perdida hasta el momento.
Por ser un ganador y hombre de retos, no tuvo que ser difícil para él agarrar de frente la problemática de los tiburones que han matado no solo a muchas personas sino también a toda una isla encantadora a través de la peor crisis que se ha vivido desde hace meses ese lugar paradisiaco.
Por estar en medio del océano no quedaba otra que actuar para así salvar de una muerte anunciada a toda una isla con su industria turística y su deporte estrella, el surf, entre otros.
La Isla de La Reunión que ha sido proveedor de los numerosos campeones de surf que Francia ha tenido a lo largo de su historia, merece lo mejor. Luego de Boris Letexier, Anne Gaelle Hoareau, Cannelle Bulard campeona mundial junior ISA 2011 y Johanne Defay, actualmente en el Top 10 mundial, entre otros, fue el turno de Patrick (papa del renombrado Jeremy Flores actual Top 10 de la elite mundial), tomar el toro por los cuernos.
Al igual que siempre y sin pelos en la lengua, Patrick se identificó con la más grande tragedia del surf francés ocurrida en la Isla de La Reunión y un gran paso que se dio por la incansable lucha de Patrick.
Es evidente que las estrategias anteriores que fueron usadas, no resultaron, viendo el incremento de la cantidad de ataques mortales, y aunque se terminó como última medida desde el 1 de octubre 2013 con la prohibición de las actividades náuticas (o sea bañarse, surfear y buceo), no quedaba otra.
Todo eso con un solo afán: convivir de la mejor manera con un hermoso animal, el tiburón y así poder volver con total seguridad actividades tan queridas y necesarias para la Isla. Como dijo Patrick Flores “ una isla sin su océano es sencillamente inimaginable”.
Frente a un problema que se ha vuelto un verdadero drama, una de las soluciones a intentar es: regular la pesca, autorizar la consumo de carne de tiburón, eliminar la zona marina protegida o disminuirla y establecer zonas de protección para las personas, un poco similar a lo que pasa en Australia y Sudáfrica. Por lo menos no cuesta nada y el intento vale la pena, sino pregúntenle al papá de Elio Canestri (13 años), la más reciente víctima mortal.
En un día histórico para la Isla y con muchas esperanzas se inició la instalación de esas famosas redes tan anhelada y pedidas a gritos por una parte de la población.
Las redes de protección anti tiburones fueron inauguradas este viernes 11 de diciembre en la mañana en la playa de Boucan Canot, son 680 metros cuadrados de redes alcanzando 11 metros de profundidad. El espacio es equivalente a 67 piscinas olímpicas.
Se colocaron mallas cuadradas de 40 centímetros que impiden el ingreso de animales de tamaño superior a esa dimensión lo que no representa ningún peligro para la fauna marina” explico Dominique Thirel, director de Seanergy.
Sin embargo la medida para proteger la zona tiene un costo de más de 1,5 millones de euros financiado en su mayoría por Europa.
El surf, el bodyboard y demás actividades náuticas de aquí en adelante fueron autorizadas en Boucan Canot. Las banderas verdes autorizando el baño fueron alzadas este viernes 11 de diciembre bajo los aplausos de muchos. Las redes de protección están oficialmente inauguradas y en uso.